
En pleno auge de la automatización del conocimiento –en parte gracias al avance sin control de la Inteligencia Artificial dentro de los espacios de docencia– los ejercicios de pensamiento crítico más que necesarios; se hacen dramáticamente imperiosos. Pareciera que las Universidades ya no son consideradas los bastiones del conocimiento –y ni que hablar del progreso humano– en una era en donde estudiantes copian y pegan sus trabajos a la IA de turno que tienen disponible; léase ChatGPT, Gemini o Claude. ¿Cómo defender –entonces– el tan urgente pensamiento crítico en una época en donde “pensar más de la cuenta” es considerado una pérdida de tiempo frente a la batalla –que hasta ahora estamos perdiendo– de la inmediatez de la IA? ¿Cómo inculcar en nuestro alumnado la necesidad de generar sus propias ideas, acuñadas tanto en sus conocimientos y afectos como en sus ideologías y sistemas de valores? ¿Cómo propiciar en una generación heredera de la rapidez de los servicios portables, de streaming y de conectividad líquida –en un guiño a Bauman– que pensar es más que nunca –temo pensar– lo único que podrá mantenernos como una sociedad libre y democrática?


Tal vez, la respuesta esté en replicar aquel ejercicio platónico que el otrora filósofo griego realizara al salir de la ciudad para poder hablar sobre ella: abandonar la República para poder observarla con perspectiva. Esta misma acción es la que ya por tres años consecutivos, las Escuelas de Teatro de la Universidad Finis Terrae y de la Universidad UNIACC, llevan a cabo en la realización del “Encuentro de Investigación de Estudiantes de Teatro”, que este 2026 celebró su tercera versión. Tal como Sócrates pronunciara “Ayer bajé al Pireo”, los docentes Federico Zurita y Marcela Sáiz, descienden con sus estudiantes a las antípodas del pensamiento al invitarles a practicar un ejercicio que aunque parezca sencillo; en realidad exige tiempo, rigor y disposición, para poder detenerse, formular preguntas, y –sobre todo– poner en duda y en disputa aquello que creemos saber, en pos de construir una mirada propia y más compleja sobre el mundo que habitamos. Porque investigar no es solamente una forma producir conocimiento; es también aprender a desconfiar de las respuestas inmediatas –aunque sea incluso nuestras.
Es así, que los días 25 y 26 de agosto de 2026 se realizó el Tercer Encuentro de Investigación de Estudiantes de Teatro, iniciativa organizada conjuntamente por, las ya mencionadas, Escuela de Teatro y Comunicación Escénica de la Universidad UNIACC y la Escuela de Teatro de la Universidad Finis Terrae. El encuentro tuvo como principal propósito visibilizar trabajos de titulación de las generaciones 2025, vinculados con la creación teatral y la práctica artística como investigación, generando un espacio de intercambio entre estudiantes de ambas instituciones, y favoreciendo la circulación de los conocimientos producidos durante el final de sus procesos formativos.
En la primera jornada, realizada el martes 25 de agosto en la Universidad UNIACC, se presentó la investigación “La problematización del acto de mirar en la obra Mirar de Juan Pablo Troncoso y Colectivo Zoológico”, desarrollada por las estudiantes Valeria Aguilar Torres, Belén Campaña Campaña, Millaray Colihuinca Roa y Emilia Miranda Hormazábal, de UNIACC. A continuación, Maximiliano Barcazó Romero, estudiante de la Universidad Finis Terrae, expuso “El estar: estelas sobre la verdad escénica en la obra Co-Acción de Alexandra von Hummel”; finalizando la jornada con un conversatorio entre los tesistas de ambas universidades y los estudiantes asistentes, instancia que permitió compartir perspectivas acerca de los procesos, metodologías y desafíos implicados en la investigación teatral.
Por su parte, el miércoles 26 de agosto, el encuentro se trasladó a la Universidad Finis Terrae. La jornada comenzó con la presentación de “Rol de los documentos de registro en las decisiones escénicas en la creación de la obra Preciosas Pequeñas Partes de Juan Pablo Troncoso”, investigación realizada por Emilia Correa Saldivia y Mariana Hernández Saavedra, estudiantes de dicha casa de estudios. Posteriormente, Antonia Brisso, Larissa Casanga y Pía Cortés, de la Universidad UNIACC, presentaron “Hacia una poética del encierro en el diseño escénico de Eduardo Cerón: análisis semiótico-fenomenológico de los montajes Al otro lado del mundo hay un monstruo exactamente igual que tú y La casa de Bernarda Alba”. La actividad concluyó –al igual que el día anterior– nuevamente con un conversatorio entre las y los participantes y el público asistente.


Si la Inteligencia Artificial puede ofrecernos en segundos una respuesta plausible, todavía corresponde a quienes habitamos las universidades decidir qué hacer con ella, interrogarla, contradecirla y –más que nada– producir aquellas preguntas que ningún algoritmo puede formular por nosotros; sobre todo viendo teatro. A final de cuentas, en este gesto, aparentemente pequeño, de un grupo de estudiantes que expone una investigación sobre diversas puesta en escena; es en donde tanto se escuchan las objeciones de otros como se vuelven a tensionar las propias certezas en la disputa del conocimiento. Tal como hicieran, los alumnos participantes del “III Encuentro de Investigación de Estudiantes de Teatro”, quizá en actividades como esta, es en donde se encuentre una de las defensas más concretas del pensamiento crítico. No es vano recordar la invitación de Rancière a propósito del maestro ignorante, quien le pide a sus estudiantes que se extravíen en la selva de los signos, porque es –precisamente– en esta premisa en la que radica aquello que todavía constituye una de las tareas más urgente de la Universidad: enseñarnos a demorarnos en el pensamiento, a desconfiar de lo evidente y a construir, colectivamente desde las Facultades de Arte, nuestras propias formas de comprender el mundo –y de paso, la escena teatral chilena actual.
Créditos imágenes: © Valentina Villegas




